Los aranceles de la posverdad
Un gobierno que tropieza de escándalo en escándalo termina por convertir la mentira en política de Estado y la simulación en su única doctrina. Cada nueva crisis no corrige la anterior sino apenas la sepulta bajo otra más escandalosa mientras en la burbuja del poder se revuelcan en un auténtico muladar de excusas, negaciones y cinismo.
Como si fuera una sátira escrita por el peor guionista se informó hace unos días del aseguramiento de una refinería “clandestina” en Reynosa, Tamaulipas, a escasos kilómetros de una compañía de la Guardia Nacional.
Una instalación que, según el relato oficial implícito, logró existir y operar abiertamente sin que nadie se diera cuenta. Una refinería fantasma.
No es que la realidad supere la ficción, es que la ficción al menos procura ser verosímil. Cuando el absurdo se vuelve rutina el problema deja de ser el........
