Diplomacia mexicana: las víctimas invisibles
La historia diplomática de un país se escribe en los momentos de quiebre. No en los brindis ni en los comunicados pulidos, sino cuando las democracias deben elegir entre el lenguaje del protocolo o el grito que llega desde las calles y desde el exilio. Cuando un régimen ha expulsado a casi ocho millones de personas de su propio país, el silencio no es prudencia: es una forma de tomar partido. Y el silencio del Estado mexicano frente a las víctimas venezolanas es ya una posición política.
Desde el sábado 3 de enero, mientras en Caracas y en distintas capitales del continente se mezclaban el miedo, la incertidumbre y una esperanza cautelosa, la reacción del gobierno mexicano fue inmediata, pero desprovista de empatía. La prioridad no fue el pueblo venezolano, sino condenar la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, atrincherándose en una defensa rígida del derecho internacional, invocado con una pulcritud que contrasta con su........
