Desde el PRI, escupieron a las víctimas de violencia sexual
En 2024, en plena efervescencia electoral, una mujer presentó una denuncia formal ante la Fiscalía de Nuevo León por los delitos de violación, amenazas y robo contra Waldo Fernández, entonces candidato de Morena al Senado de la República.
La supuesta víctima, Deborah “N”, radicada en la Ciudad de México, alegó que durante un viaje a Monterrey, Fernández la había abordado en un bar y alterado su bebida para abusar de ella. A pesar de la ausencia total de pruebas médicas o peritajes psicológicos, el documento de la denuncia fue filtrado y viralizado en redes sociales. La respuesta de Fernández fue inmediata: a través de un video, desconoció a la denunciante y desmintió categóricamente los hechos.
Pese a la campaña de difamación, el candidato morenista ganó la elección.
Sin embargo, el costo personal fue altísimo. El escarnio golpeó a su familia, particularmente a sus hijas, a su exesposa y a su actual pareja, todo por una denuncia que hoy se confirma como un montaje.
Decidido a limpiar su nombre, Fernández tomó las........
