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Veinte años sin sentencia

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Brenda Quevedo pasó casi veinte años privada de libertad sin que exista todavía una sentencia que determine definitivamente su responsabilidad. Su caso ha estado rodeado de denuncias de tortura, cuestionamientos sobre distintas pruebas y una investigación controvertida. Nada de ello permite afirmar aquí que sea inocente, como tampoco que sea culpable: esa es precisamente una cuestión que aún corresponde resolver a los tribunales. Pero hay algo que sí puede afirmarse desde ahora: ningún proceso penal debería necesitar dos décadas para responder esa pregunta.

La duración de un proceso suele tratarse como un problema secundario: expedientes acumulados, audiencias diferidas, juzgados saturados, recursos pendientes. No lo es. El tiempo modifica por sí mismo la situación de quien está sometido a proceso y puede terminar convirtiendo una medida cautelar en una pena anticipada.

La presunción de inocencia exige que nadie sea tratado como culpable antes de........

© El Universal