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Tu voto es poder

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10.03.2026

El pasado domingo, Colombia demostró que su democracia palpita. Las urnas se llenaron de ciudadanos que, con convicción, salieron a trazar el destino del país.

Este ejercicio no fue solo un conteo de votos; fue la manifestación de una nación que quiere ser escuchada, que busca renovar su confianza y que entiende que el futuro se escribe con participación.

El espejo que nos devuelve este martes es el de una Colombia vibrante, consciente de su capacidad y lista para dar el siguiente paso hacia el cambio que tanto anhelamos.

Dictamen de las urnas: tolerancia

Tras las consultas, el panorama nos ofrece una oportunidad de oro. Lo que se siente es la energía de un pueblo que ha decidido dejar de ser espectador para convertirse en protagonista; sin embargo, para que este entusiasmo se traduzca en realidades, debemos ser observadores críticos.

Apenas 48 horas después, ya vemos el espectáculo del ‘volteo de arepa’. Candidatos y sectores que no conectaron con la gente, ahora corren a buscar a quién arrimarse.

Es la política del acomodo: aquellos castigados en las urnas por su falta de gestión buscan hoy asegurar una cuota de poder, traicionando la coherencia que el electorado les exigió.

Ver cómo algunos intentan repartirse el país como un botín es agotador, pero debe ser el combustible para nuestra determinación.

Estamos a las puertas de la elección más importante de nuestra historia reciente: la Presidencia de la República. Tu indignación es una fuerza transformadora que debe llevarse hasta el cubículo. Votar no es solo un derecho, es una obligación moral y un acto de amor por Colombia.

No es posible que un país con tanto potencial registre niveles de abstención que entreguen el futuro a las maquinarias.

Si usted puede votar, tiene la responsabilidad ética de hacerlo. La democracia se construye participando, no desde la queja. No permita que una minoría decida su vida por los próximos cuatro años. La decepción se cura con votos, no con silencio.

Que la energía de estos días nos movilice. Colombia nos pertenece a todos, y solo votando masivamente podremos sanar.

No deje que otros escriban su historia; salga y vote. Usted es un ser humano con dignidad: haga de su participación un arma de paz y no permita que la indiferencia nos destruya.


© El Universal