Política de baja intensidad
Con el tiempo todo va perdiendo densidad. Con la explosión masiva de las tecnologías todo se convierte en producto desechable. Vemos series que en dos semanas no recordamos quien las protagoniza; las películas pasan sin dejar huella. Los libros se han vuelto tan perecederos como en otro tiempo las revistas. Ya no leemos periódicos por la insoportable levedad de las redes y cada día nos cuesta entender más cosas, porque nuestra atención está atomizada y permanentemente requerida por nuevos estímulos.
La política no es ajena a esta erosión. Después del fracaso de la Comisión electoral, el gobierno se encamina hacia la fonda donde sirven atole con el dedo. La propuesta, respaldada ex ante por los gobernadores del oficialismo (edificante imagen de servilismo) no puede ser más anticlimática: pedir que se consulte al pueblo para reducir los costos del sistema electoral y de los........
