Soberanía prestada
Hay una escena que se repite en la historia de América Latina con la puntualidad de las tragedias griegas: el hombre poderoso del norte mira hacia el sur, frunce el ceño, y decide lo que debe ser corregido. El método varía —el Cuerpo de Marines, la CIA, el FMI, el Departamento de Justicia— pero la convicción es la misma desde que James Monroe pronunció su doctrina en 1823: el hemisferio occidental es un asunto americano, es decir, un asunto de los Estados Unidos de América.
No soy de los que romantiza la soberanía latinoamericana. Hemos visto demasiados dictadores invocar la no intervención para perpetuar sus crímenes, demasiados presidentes refugiarse en el antiimperialismo para esquivar la rendición de cuentas. Manuel Noriega era un criminal con uniforme y quizás merecía ser procesado. Empero, la pregunta importante no es si merecía ser juzgado, sino quién tenía el derecho de juzgarlo y bajo qué orden jurídico. Esa pregunta sigue sin respuesta satisfactoria.
Los indictments del 29 de abril de 2026 —diez funcionarios mexicanos: un gobernador en funciones, un senador de la república, alcaldes y jefes policiales— son un hecho sin precedente en la historia bilateral. Trump ha nombrado a un exoficial de la CIA como embajador en México y ha desafiado a la presidenta Sheinbaum a extraditar al gobernador y a sus colegas, dejando claro que sabe que los tentáculos corruptos del crimen organizado llegan al corazón mismo del........
