Los “quedabienes” y los éxitos ilusorios
Se entiende que, por diversas razones, distintos comentaristas, políticos, académicos y empresarios se sientan obligados a volverse “quedabienes” de la 4T y del gobierno. Unos lo hacen sin duda por convicción; otros lo hacen deslindando sus críticas al sexenio anterior de sus elogios al actual; unos lo hacen con elegancia; otros lo hacen por necesidad. Nada nuevo bajo el sol en México.
Para caer en el error garrafal de recurrir a un término odioso pero ya casi inevitable, los aplausos de la comentocracia, de la academia y del empresariado casi siempre se basan y se dirigen a lo que se ha convertido en la llamada narrativa de la 4T. Descansa en tres y sólo en tres pilares: han salido de la pobreza 13 millones de mexicanos gracias a sus políticas de aumento de salario mínimo, salario promedio y programas sociales; ha disminuido la violencia medida por el número de homicidios dolosos por cien mil habitantes; se ha librado la ofensiva antimexicana de Donald Trump, evitando la confrontación y la invasión, y logrando una mejor posición competitiva para México en comparación con el resto del mundo.
No conviene pedirle peras —honestidad intelectual— al olmo de las élites mexicanas. Pero un mínimo de integridad supondría que para “ver lo bueno” de la 4T, es preciso creer en la veracidad de las tres........
