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EL CENTRO DEMOCRÁTICO ANTE SU HORA MÁS DECISIVA

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27.06.2026

EL CENTRO DEMOCRÁTICO ANTE SU HORA MÁS DECISIVA

Una reflexión sobre el legado del uribismo, las fracturas internas y el desafío de reconstruir el partido desde sus principios y sus bases

El Centro Democrático enfrenta una paradoja profunda: sigue siendo una de las principales fuerzas políticas del país, conserva una bancada relevante en el Congreso y mantiene vivo el legado doctrinario del uribismo; pero al mismo tiempo evidencia una fractura entre la dirigencia, las bases, las élites regionales y el sentimiento de una parte importante de su militancia.

Los resultados electorales de 2026 dejaron señales que no pueden ser ignoradas. Mientras el partido mantuvo una posición importante en el Congreso de la República, consolidándose como una de las principales fuerzas políticas del país, la candidatura presidencial de Paloma Valencia no logró recoger la fuerza electoral, emocional y territorial que durante años caracterizó al uribismo.

Esta aparente contradicción merece una reflexión profunda.

No se trata de cuestionar las capacidades intelectuales, políticas o programáticas de la candidata. Por el contrario, Paloma Valencia representó con altura, disciplina y respeto la decisión institucional del partido. Sin embargo, el resultado evidenció que la fortaleza parlamentaria del Centro Democrático no necesariamente se traduce en capacidad para movilizar electoralmente a la totalidad de su militancia ni a los sectores ciudadanos que históricamente han acompañado el proyecto político del expresidente Álvaro Uribe Vélez.

Una parte disciplinada del partido respaldó plenamente la candidatura oficial. Pero otra porción importante de las bases encontró en Abelardo de la Espriella un liderazgo con el cual se sintió más identificada. No necesariamente por razones partidistas, sino porque interpretó en él un discurso más confrontacional, una defensa frontal de la seguridad, de las libertades, de la democracia y una respuesta directa frente al proyecto político del petrismo.

Ese fenómeno no puede calificarse simplemente como un acto de indisciplina.

Debe entenderse como una advertencia política.

El uribismo y el Centro Democrático ya no son exactamente lo mismo

Durante muchos años ambos conceptos caminaron unidos.

Hoy la realidad parece demostrar que una parte importante del uribismo ya no se siente completamente interpretada por la estructura partidista.

El uribismo continúa siendo una corriente política viva, con principios claramente identificables, con una identidad ideológica sólida y con un liderazgo histórico indiscutible alrededor del expresidente Álvaro Uribe Vélez.

Sin embargo, una parte de quienes defienden esos principios percibe que el partido se ha ido alejando de las bases, concentrando decisiones en pequeños círculos, reproduciendo disputas internas, alimentando egos........

© El Universal