Un año de locura
Ayer se cumplió un año del regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. Doce meses de locura tras locura. La más reciente, el mensaje que le envió al primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Støre, reclamándole que, como no le habían dado el Premio Nobel de la Paz, ya no se sentía obligado a procurar la paz en el mundo.
La anécdota cuesta trabajo desmenuzarla. Primero, porque Trump no ha logrado ningún tipo de paz. Presume haber resuelto ocho conflictos, entre ellos una supuesta guerra entre Azerbaiyán y Albania. Un conflicto que simplemente no existe. Segundo, porque el Nobel de la Paz no lo entrega el gobierno de Noruega y el primer ministro no tiene injerencia alguna en las decisiones del Comité Noruego del Nobel. Y tercero, porque resulta incomprensible que un berrinche personal sea lo que motive a Trump a dinamitar la relación con sus antiguos aliados europeos y con la OTAN, incluso amenazando con quedarse con territorios como Groenlandia.
Cuando Trump habla de “Hacer........© El Universal
