A desarmar la palabra
El hemiciclo del Congreso de los Diputados de España suele ser escenario de pleitos mundanos, muchas veces de un nivel más bien pobre. Por eso, este lunes resultó tan insólito ver por primera vez a un papa hablando allá, y que, en lugar del sermón que algunos esperaban, diera una cátedra de historia y de filosofía política.
En su tercer día en ese país, León XIV inició su discurso aclarando que se presentaba allí “como Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia católica”, lo cual no le impidió hablar con franqueza ante un auditorio colmado de políticos, a los que les recordó que el poder tiene límites.
Para decirlo, viajó cinco siglos atrás. Evocó a la Escuela de Salamanca y, en particular, a Francisco de Vitoria, un fraile dominico que en plena conquista de América se atrevió a preguntar si el poder tenía algún límite o si la fuerza podía disfrazar de derecho lo que le conviene. La respuesta de este religioso –cuya historia yo desconocía– tuvo que ser un poco incómoda para las autoridades........
