Los jefes
Hemos aprendido que un líder es una persona carismática, “con duende” –dicen algunos–, con “estrella”, con “ángel”. Y uso estas palabras porque si nos ponemos a pensarlo, comparten su parentesco con lo místico. Duende, ángel o estrella son atributos intangibles, más ligados a la intuición que al pragmatismo.
El líder, la lideresa, sabe convencer. Pero también, y quizá lo más importante, está dispuesto a escuchar a su oponente, está abierto a la crítica. Al contrario de un mandatario autoritario, el líder de verdad no se impone a la fuerza, reconoce que todos tienen una voz y pueden usarla. El jefe, por el contrario, no negocia. Tampoco escucha a la oposición; al contrario, la anula. Para el jefe, su opositor es el enemigo. Y a este hay que odiarlo, hay que deshumanizarlo. A este se lo compara con una sanguijuela, un perro, un cerdo, una rata.
En su ensayo ‘Instrucciones para convertirse en fascista’, la italiana Michela Murgia argumenta que la inestabilidad en la........
