Gobierno sin integridad
El principio más importante de todo buen gobierno es la integridad. Colombia no solo conoce ese estándar: lo ha suscrito en instrumentos como la Convención de Naciones Unidas contra la Corrupción, la Convención Interamericana y los principios de la Ocde. El problema no es la ausencia de reglas. Es que este gobierno decidió ignorarlas.
Hoy esa falta de integridad ya no es solo un problema ético. Es económico y de enormes proporciones.
Colombia enfrenta un deterioro fiscal alarmante: el déficit en 2025 alcanzó el 6,4 % del PIB, uno de los más altos de la historia. Esto significa un país que gasta muy por encima de sus posibilidades y pierde credibilidad ante los mercados. El resultado es inmediato: financiarse es más costoso, las tasas suben y la inversión se encarece. A ese desbalance se suma una política tributaria inestable y creciente, que impide cualquier planeación de largo plazo. Pero el golpe más grave es la destrucción de la seguridad jurídica.
La decisión de apartarse de los tribunales internacionales de arbitraje de inversión es, en la........
