Jaque al centralismo
Abelardo De La Espriella es un hombre de regiones, por convicción, por gusto y por conveniencia. Y lo ha dicho con claridad. Y ha actuado en consecuencia desde la campaña.
Las señales han sido poderosas. Su sede principal de campaña no fue en Bogotá. Esperó los resultados electorales fuera de Bogotá, fuera de Bogotá celebró sus triunfos y Barranquilla se convirtió en el epicentro del poder.
La propia imagen del poder presidencial representa una transformación profunda de la iconografía del poder. Ya no son los salones de clubes y hoteles bogotanos los que albergan a un nuevo gobierno. No son ni Monserrate, ni la plaza de Bolívar. Es la ventana al mundo de Tecnoglass, la aleta del Junior y el gran malecón del río Magdalena.
Y eso a Colombia le hace bien. Acierta ‘el tigre’.
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Colombia es un país de regiones. Esa es su riqueza. Ese es su ADN. Esa es su fortaleza.
De no haber sido por la leyenda de El Dorado y la codicia de los conquistadores que treparon hasta las alturas andinas en busca del oro,........
