Matan, negocian, repiten
Una cosa es apostar por la reconciliación y otra tolerar cínicamente la barbarie. Las revelaciones de ‘Semana’ y ‘Noticias RCN’ sobre el magnicidio de Miguel Uribe –atribuido a la ‘Segunda Marquetalia’– no solo estremecen por la gravedad del crimen, sino por lo que dejan al descubierto: mientras unos disparaban, otros negociaban complacientemente.
Mientras un joven candidato presidencial, quizá el de mayor proyección de su generación, era silenciado, el Estado seguía extendiendo la mano a quienes ya habían traicionado la paz. Y ahí la pregunta deja de ser retórica para volverse moral: ¿cuántas oportunidades más vamos a darles a quienes han demostrado, una y otra vez, que no quieren cambiar? Porque una vez puede ser ingenuidad. Dos veces, exceso de optimismo. Pero la tercera, la tercera ya no es paz: es complicidad.
La ‘Segunda Marquetalia’ no es un actor nuevo ni incomprendido. Es la consecuencia directa de una traición. De quienes firmaron un acuerdo, se desmovilizaron,........
