¿Destruir un siglo en un mes?
Dentro de unas semanas Colombia podría cometer una de las mayores torpezas económicas de los últimos años. No por falta de recursos. No por una crisis internacional. No por una mala cosecha. Digamos la verdad: por prejuicio ideológico. Por negligencia. Por la incapacidad del Presidente y de su equipo de entender que hay instituciones que pertenecen al país y no a los gobiernos.
Si antes de finalizar junio no se toma una decisión sobre la continuidad del contrato de administración del Fondo Nacional del Café, más de 560.000 familias cafeteras entrarán en una incertidumbre absolutamente innecesaria.
Durante décadas los colombianos hemos dado por sentado algo que en realidad es extraordinario: que un productor pueda llegar con su cosecha a un punto de compra cercano, venderla a un precio transparente, calculado según las condiciones del mercado, y recibir su pago de contado, parece normal, pero no lo es. Es una garantía prácticamente única en el mundo. Y existe gracias a una........
