Los niños y la inteligencia artificial
La mayoría de lo que se habla sobre la inteligencia artificial (IA) es de cómo va a afectar a las empresas para mejorar sus procesos, la atención a sus clientes, entre muchas cosas más. Cómo nos puede mejorar la vida en las ciudades haciendo que el tráfico sea mejor, que la seguridad aumente, por mencionar solo unas pocas y, en resumidas cuentas, en cómo va a cambiarle la vida a la gente en lo que hace normalmente.
Hay un aspecto muy, pero muy importante y es cómo los niños están usando en sus vidas diarias los chatbots de IA como ChatGPT o Copilot. Algo en que los están usando los niños es para la realización de las tareas de sus colegios. En una encuesta de PEW Research Center se detectó que en niños entre los 13 y los 17 años de edad, el 57 % lo usan para obtener información; el 54 %, para hacer las tareas, y el 47 %, para entretenerse. También los usan para soporte emocional, es decir, como si fuera un amigo con quien charlar para mantener un buen ánimo.
Es importante que la educación se tenga que repensar. Ya se había hablado de esto con la llegada de internet y la educación virtual, en la que los profesores de tiza y tablero pasaron a ser moderadores de discusiones y asesores en conversaciones o, en otras palabras, el cómo se enseña se debe rediseñar, ya que en el ciberespacio está toda la información y se tiene acceso a ella.
Con la IA se pueden obtener documentos escritos sobre temas de los que se le pregunte; por lo tanto, es muy importante saber hasta dónde llega la interacción de un estudiante con esta tecnología en cuanto a sus estudios se refiere. Hay padres que lo ven como algo que sus hijos o hijas no deberían hacer en sus estudios.
Estos cambios de la tecnología no solo hacen que se modifiquen muchas cosas, sino también muchos comportamientos, y los que son afectados también deben saber cómo asimilar esos cambios para determinar cómo los manejan y si son buenos o malos. Esto es muy importante, porque los niños los absorben fácilmente mientras los mayores somos más lentos en hacerlo y a veces no entendemos esos cambios.
El cómo se enseña se debe rediseñar, ya que en el ciberespacio está toda la información y se tiene acceso a ella
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Contemos los días para que no tengamos que seguir oyendo las bobadas de Gustavo Petro. No piensa, no se asesora, se equivoca a propósito. Qué vergüenza, pero ya nos queda poco tiempo en esto. Ojalá no venga Petro II.
GUILLERMO SANTOS CALDERÓN
guillermo.santos@enter.co
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