Historias de maestros
En mayo se celebra el Día del Maestro, y no puedo menos que repasar lo que ha sido mi propia vida, dedicada en su totalidad al servicio de la educación. Puedo decir que ha sido un gran privilegio ver el mundo desde esta perspectiva tan particular que se obtiene cuando las preocupaciones —y también las ocupaciones— giran siempre en torno a los niños y los jóvenes, a lo que necesitan y a lo que merecen, a lo que se les ofrece y a lo que se les niega en una sociedad que se ha ido volviendo más y más compleja.
Inicié mi actividad pedagógica a los dieciocho años, enseñando a niños en una lejana vereda de Boyacá hace ya seis décadas. Por aquella época la cobertura en educación primaria no superaba el 55 %, en secundaria rondaba el 10 %, y en superior como mucho era el 3 %. En el sector rural era peor y muchos niños no asistían regularmente a la escuela. La mayoría de los docentes de primaria provenían de las escuelas normales, instituciones creadas específicamente para formar maestros. El ideal oficial era que el maestro fuera “normalista”, es decir que hubiera........
