Una circular que no se cumple
SEÑOR DIRECTOR:
El gobierno nacional de Gustavo Petro, a través de los ministerios del Trabajo y de Vivienda, Ciudad y Territorio, emitió la Circular Externa 0028 del 4 de marzo de 2026, en la cual se aclara que las cuotas de administración en conjuntos residenciales y edificios sometidos al régimen de propiedad horizontal no están amarradas al aumento del salario mínimo ni al índice de precios al consumidor (IPC).
Con plena seguridad puedo afirmar que la anterior circular es otra de las leguleyadas o exabruptos jurídicos de la actual administración petrista.
Esa circular no se está cumpliendo y no se cumplirá jamás; el mal económico, mediante el elevado reajuste del salario mínimo por más de 23 %, ya está haciendo estragos económicos en familias con residencias de su propiedad del régimen de propiedad horizontal; también en todos los servicios públicos, en gestiones notariales, en las multas, en los cánones de arrendamientos comerciales y residenciales y, además, en los alimentos en general.
Aydaly Ospina Góngora
Heliodoro Otero Chaves
SEÑOR DIRECTOR:
Una de las voces más bellas en Colombia ascendió al plano mayor. Heliodoro Otero Chaves, a los 95 años. Trasegó por Caracol Radio, RCN, Todelar, por nombrar algunas. Fue apuntador en muchas novelas en los años ochenta; donde tuve el privilegio de trabajar con él como actriz. Todo un referente de talento, señorío y decencia. Su voz única, no gritaba ni la engolaba como muchos locutores de su generación.
Perteneció a la Asociación Colombiana de Locutores (ACL). Dobló al castellano muchas películas en EE. UU. Fue despachador de vuelos en el aeropuerto de Techo con la aerolínea Avianca. Gracias, maestro, por su don de gentes, por su cultura y sobriedad profesional. Su exquisito registro de voz es irrepetible. Usted ha partido, pero ha trascendido con la luz de las estrellas.
Helena Manrique Romero
Hablar de economía
SEÑOR DIRECTOR:
La crisis fiscal que hoy enfrenta Colombia no es solo un problema económico: es una crisis moral del Estado. Las recientes revelaciones sobre el deterioro de las finanzas públicas dejan en evidencia una profunda irresponsabilidad política, una preocupante inmoralidad administrativa y una alarmante ausencia de ética institucional en la conducción del gobierno.
Las cifras son elocuentes. El déficit primario ha alcanzado niveles siete veces superiores al promedio histórico de las últimas décadas. Al mismo tiempo, el Comité Autónomo de la Regla Fiscal ha advertido que el escenario fiscal presentado por el Gobierno resulta “poco creíble”. A ello se suma el uso cada vez más frecuente de mecanismos excepcionales que flexibilizan los controles sobre la contratación pública, así como complejas maniobras financieras que alivian momentáneamente la caja del Ejecutivo mientras trasladan el peso del problema a las generaciones futuras.
Colombia se aproxima a unas elecciones decisivas. El país debe escoger un rumbo diametralmente opuesto al que hoy encarna el poder, porque cuando un gobierno pierde la ética en el manejo del Estado, las finanzas públicas terminan reflejando esa misma crisis moral.
Emili Quintero Castillo
