La sentencia de las urnas
Hace diez años, los colombianos le propinaron una lección histórica al poder absoluto. El Presidente de la República convocó un plebiscito “por la paz” y puso al servicio del ‘Sí’ —su causa— toda la maquinaria del Estado: el presupuesto público, funcionarios en campaña, la pauta oficial irrigada sobre los medios, gobernadores y alcaldes seducidos con promesas para sus territorios, gremios cautivados por la seductora palabra “paz” y una clase política enmermelada. Era, en apariencia, una fuerza imposible de derrotar. Sin embargo, la nación habló en las urnas y, por encima del poder, ganó el ‘No’.
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Pues bien, este domingo Colombia acudirá a las elecciones presidenciales más atípicas de su historia reciente. Y lo serán por la conducta impropia de quien ocupa la jefatura del Estado. Gustavo Petro ha llevado al extremo la indebida intervención en política, hasta el punto de invocar reiteradamente un supuesto fraude electoral que solo existe en su imaginación y en su........
