Ese horror que es Cuba
Todo comenzó cuando el barbado redentor bajó de la Sierra Maestra con la actitud que recogería una canción que se volvió popular:
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“Y aquí pensaban seguir
Jugando a la democracia
Y el pueblo que en su desgracia
Se acabara de morir
Se acabó la diversión
Llegó el Comandante
Y mandó a parar”
Detengámonos en cada línea. Bajo el régimen de Fulgencio Batista, Cuba no “jugaba a la democracia”: era una dictadura brutal que había interrumpido la continuidad republicana. Al llegar el comandante, no la “mandó a parar”. Más bien, instauró la primera dictadura del continente que no se avergonzaba de su nombre: concentración absoluta del poder en su persona, supresión de todo vestigio de un Estado de derecho; abolición de todas las libertades, partido único, dogma marxista, campos de reeducación y trabajo, persecución de homosexuales, presos políticos, espionaje y control institucionalizados a cargo de los CDR, Comités de Defensa de la Revolución que Fidel llamó “un millón de tapabocas”. Un estalinismo con palmeras subsidiado por la patria de Stalin.
En vísperas de la Revolución, “el pueblo no estaba por morir”. Cuba tenía el tercer producto bruto per cápita más alto de la zona (superado por Venezuela y........
