Reacción oportuna
Genera optimismo el accionar de las autoridades cuando de investigar y capturar a criminales se trata. Y lo decimos por lo sucedido con la desarticulación de bandas de delincuentes dedicadas al paseo millonario, esto es, al asalto y secuestro de inermes pasajeros a quienes no solo se les arrebata su dinero, sino la propia vida.
Tras varios días de intensa búsqueda y labores de inteligencia que incluyeron la revisión de 60.000 datos, 12 horas de video, entrevistas y las evidencias que entregaron testigos, el alcalde Carlos Fernando Galán confirmó la captura y judicialización de dos integrantes de la banda que secuestró a Diana Ospina hace unas semanas. El caso indignó a la ciudadanía y prendió las alarmas sobre lo que venía sucediendo con este tipo de crímenes.
Un par de meses atrás, bajo la misma modalidad, fue secuestrado, desaparecido y asesinado el profesor Neill Felipe Cubides. Cuatro hombres fueron capturados y señalados de ser responsables del hecho. Hoy se encuentran en prisión. Se trata de dos acciones que, como decíamos, generan confianza en la Fiscalía, la Policía, la Secretaría de Seguridad, porque eso es lo que reclama la gente: acciones contundentes que mejoren la percepción de seguridad en Bogotá, a sabiendas de que eso es difícil.
El caso de Diana Ospina indignó a la ciudadanía y prendió las alarmas sobre lo que venía sucediendo con este tipo de crímenes.
Estos hechos, sin embargo, develan falencias que ya se han señalado aquí: el pasado judicial de los delincuentes, que actúan a sus anchas pese a tener detenciones domiciliarias o haber salido de la cárcel recientemente; un control más estricto del Ministerio del Trabajo a la manera como funciona el servicio de taxis y de los antecedentes de los conductores que se emplean en ellos, y la falta de una justicia más pronta y efectiva, entre otras.
El episodio ha servido para que Galán insista, con razón, en abrir un debate que llegue hasta el Congreso en torno a los ajustes que requiere la política criminal para que los bandidos no sigan amparándose en vacíos legales que los devuelvan a la calle fácilmente.
EDITORIAL
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