El triste destino de Colombia
Cuando los políticos de una nación logran hacer causa común, el destino de aquella cambia por siempre. Israel nació en medio del asedio y convirtió la adversidad en innovación. Corea del Sur, devastada por la guerra, apostó por educación, tecnología y disciplina institucional hasta transformarse en potencia industrial. Ninguno de esos países esperó el milagro. Construyeron acuerdos mínimos y caminaron juntos hacia el progreso, con un propósito único como sociedad.
A Colombia se le han presentado varias oportunidades para hacer lo mismo. Ha habido momentos en los que el país pudo decidir que la educación era prioridad absoluta, que la seguridad era condición de desarrollo, que la innovación debía ser política de Estado y no consigna pasajera. Sin embargo, una y otra vez hemos preferido el atajo emocional, el discurso incendiario o la defensa de estructuras anquilosadas que reparten poder pero no generan prosperidad. En materia política, la Colombia de hace 100 años parece no distar mucho de la actual. Funciona........
