¡Que viva el Festival Vallenato!
Me disculparán, mis respetados lectores, que utilice el espacio de hoy no para hablar de tecnología, sino del Festival Vallenato que cerró ayer en medio de sones, merengues, puyas, paseos y un calor que hubiese derretido a la nave espacial Artemis en menos de cinco segundos. Me disculparán porque si no escribo esto, no me lo perdonaría con ustedes. Les explico por qué.
¡Qué Festival, carajo! Nunca había oído tanto vallenato en mi vida. Tampoco había ingerido tanto güisqui, pero es que eso corría más que el agua y la sed apretaba. En fin, la verdad es que son cuatro días que cualquier colombiano debería vivir al menos una vez en la vida.
Por eso, más allá de contarles mi percepción del Festival, y no aburrirlos con frases de cajón, aquí van una serie de recomendaciones que, créanme, les serán muy útiles si deciden ir. Comencemos pues.
Lo más importante. Compren los tiquetes desde ya, un año antes, así como hacer la reserva de un hotel o una casa. Dejarlo todo para último momento es multiplicar por 10 el costo........
