Veinticuatro muertes viales diarias en 2025, 18 de ellas asociadas con motos
Perdimos el año y estamos perdiendo la década; en vez de reducir las muertes viales, las muertes evitables siguen en aumento. La mayoría de ellas asociadas con motos. Es urgente darle atención a esta tragedia, y hay corresponsabilidad de todos: desde el más alto gobierno nacional, pasando por los ministerios de Transporte y de Salud, la Agencia Nacional de Seguridad Vial, los departamentos, las alcaldías, las empresas y los individuos.
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No se entiende por qué este asunto vuelve a pasar de agache en la contienda electoral. Los que abordan el tema hacen propuestas populistas como construir motorrutas, subir los límites de velocidad en ciudades, reducir los controles con cámaras, eliminar el pago del Soat a motocicletas o quitar la revisión técnica. Seguro algunas de estas ideas mueven a votantes, pero terminan aumentando los riesgos viales y, tristemente, el conteo de muertos en la carreteras y calles de nuestro país.
Si bien las cifras no son un reflejo suficiente de la tragedia, es importante reiterarlas. En 2025, el dato preliminar de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) —basado en el reporte del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses INMLCF— indica un número atroz: 8.697 personas no volvieron a su hogar como consecuencia de choques y atropellos. Todas esas muertes fueron evitables, ninguna fue un accidente realmente. No fueron muertes fruto del azar. Falló el sistema: la infraestructura, los vehículos, el comportamiento o la atención de urgencias luego del siniestro.
En tres cuartas partes de estas muertes estuvieron involucradas motos: pérdidas de control y choques contra objeto fijo o caídas, interacciones con camiones, carros, otras motos o buses, peatones atropellados por los motociclistas. Las principales causas probables fueron el exceso de velocidad, la imprudencia, la falta de pericia; en muchos casos hay consumo de sustancias y alcohol, falta de elementos de protección, motos sin elementos de seguridad. En fin, todos son aspectos que se pueden solucionar con infraestructura, vehículos y comportamientos más seguros; no haciendo más laxas las reglas y mirando a otro lado.
Vamos muy atrasados en la meta de lograr un 50 por ciento de reducción en muertes viales en 2030 respecto a 2021.
Suena llamativo que algunos insisten en la educación como estrategia central frente a este flagelo. Sí, es parte de lo que hay que hacer, pero no es lo central. Lo muestran los datos de los países con mejor desempeño en seguridad vial. Según el informe de Irtad 2025 publicado en febrero de 2026 por el Foro Internacional de Transporte Irtad, hay países que siguen bajando los siniestros viales gracias a la implantación de sistemas seguros, donde prevalecen la infraestructura y el control. Es el caso de Noruega, con solo 1,6 muertes por cada 100.000 habitantes, Suecia (2,0), Reino Unido (2,4) y Dinamarca (2,4), mientras que nosotros estamos al final de la lista, como el peor país de 35 reportados, con 15,4 por cada 100.000 habitantes. Chile es un buen espejo cercano: bajó de 2.100 muertes viales en 2014 a 1.757 en 2024, mientras que nosotros subimos de 6.000 a 8.102 en el mismo periodo, incremento que podemos atribuir principalmente al crecimiento del uso de la moto en Colombia. La mitad de las muertes de motociclistas en 35 países reportados por Irtad fueron en nuestro país.
En este marco es notable el progreso de Medellín y Bogotá en 2025; mientras que el número de muertes viales en el país siguió creciendo, estas dos ciudades lo redujeron. Medellín registró 278 fatalidades en 2025 frente a 327 en 2024, una reducción de 15 por ciento; Bogotá bajó de 652 a 611, una reducción de 6,3 por ciento. ¿Qué hicieron? Adaptaron infraestructura, hicieron campañas orientadas al respeto de la velocidad límite y la prevención de maniobras riesgosas, ejercieron control con agentes de tránsito y cámaras. Es decir, trabajaron temas clave tomados de la experiencia de los países nórdicos, los más exitosos en seguridad vial. El avance requiere continuar y debería extenderse a todas las capitales del país, y también a la gestión nacional.
Ojalá este año no sea otro año perdido en nuestro país; vamos muy atrasados en la meta de lograr un 50 por ciento de reducción en muertes viales en 2030 respecto a 2021. Solo será posible reducir fatalidades en la vía si tomamos el tema con la seriedad que nos demuestran los países del norte de Europa. Sí, somos distintos, pero no por eso podemos aceptar 24 muertes evitables cada día. Solo cero es admisible.
* Profesor de Transporte, Universidad Javeriana
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