Antipolítica y ‘outsiders’
En la historia de la humanidad, incluida la de nuestra América Latina, cada cierto tiempo, montándose en el caballo de la “corrupción” de la clase política y de los parlamentos, surgen movimientos con la bandera de la ‘antipolítica’ y su máxima expresión, la figura del outsider. Curiosa institución, pues quienes así se presentan, en el fondo lo que buscan es quedarse en el poder, manifestación máxima de la política.
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Casi que la idea subyacente sería la de decir: “No soy político, pero voten por mí para volverme político”. Son muchísimos los casos en la historia que no caben en el estrecho espacio de una columna. Bastaría con mencionar algunos.
En medio de la crisis de la Italia de los años veinte surgió como outsider Benito Mussolini. Su capacidad de mover masas era tal que hasta Jorge Eliécer Gaitán, alejado totalmente del fascismo, se vio influenciado por ese verbo arrollador. En la misma Italia, recientemente, apareció Silvio Berlusconi. Apodado il cavalieri, este extraño magnate del fútbol y de los medios, siempre rodeado de bellas mujeres, se apoderó por un buen tiempo........
