De la exuberancia de la IA a la fragilidad sistémica: por qué una gran corrección bursátil global es inminente
Análisis De la exuberancia de la IA a la fragilidad sistémica: por qué una gran corrección bursátil global es inminente
@JuanLabordah@juanlabordah.bsky.social
En octubre de 2025 publiqué en este medio un artículo bajo el título Sí, predigo el pinchazo de la burbuja financiera de la Inteligencia Artificial en 2026. En este nuevo texto extiendo y explicito mucho más lo que allí expresé, usando modelos de machine learning para tales previsiones. Lo más importante es que las lecturas que salen son horrendas. No es una posibilidad remota. No es una advertencia para inversores nerviosos. Es una conclusión que se impone al observar los datos, la estructura del mercado y la arquitectura financiera global. Una gran caída bursátil en los próximos meses no es plausible: es una certeza que sucederá. Y quienes la descartan como otro “esto ya lo vivimos” están cometiendo el mismo error de quienes en 2000 miraban el Nasdaq y veían el futuro, o en 2007 contemplaban las hipotecas subprime y creían que el riesgo estaba “contenido”.
La razón no es que haya una burbuja tecnológica más. Es que hoy conviven tres vulnerabilidades que nunca antes se habían dado al mismo tiempo: una sobrevaloración concentrada en torno a la inteligencia artificial, una estructura de mercado más estrecha y frágil que en 1987, y un entorno macrofinanciero que ha convertido el crédito, los intermediarios no bancarios y los balances domésticos en pólvora seca. Y lo más inquietante: el sistema ya no tiene margen de maniobra para apagar el incendio sin quemarse él mismo.
El mercado está más caro que en 2000, pero mucho más concentrado
Empecemos por lo obvio: las valoraciones no son “algo elevadas”. Son históricamente absurdas. El CAPE de Shiller (divide el precio de un índice entre el beneficio medio real de los últimos 10 años (ajustado por inflación) para valorar si la bolsa está barata o cara) del S&P 500 ronda 41,7, más del doble de su media histórica, y el PER trailing (calcula cuántos años tardarías en recuperar tu inversión utilizando los beneficios reales y auditados que la empresa ha generado en los últimos 12 meses) supera 32, frente a un promedio de 16. Las ratios precio/ventas y precio/valor contable han superado los máximos de la burbuja puntocom. Pero esto no es un déjà vu: en 1999, la exageración estaba repartida entre cientos de empresas con modelos de negocio dudosos. Hoy, el 36-40% del S&P 500 está en manos de apenas diez compañías, todas ellas ligadas a la IA. Esa concentración no es un dato curioso: es un mecanismo de amplificación. Si una de esas firmas titubea, arrastra al índice; si dos lo hacen, el mercado entra en pánico; si el sector decepciona, no hay “valor refugio” dentro de la bolsa porque todos los refugios son la misma apuesta.
Y el Banco de Pagos Internacionales (BIS) lo ha dicho con claridad: las grandes tecnológicas están descontando tasas de crecimiento de beneficios que no tienen precedentes, con primas de riesgo comprimidas hasta niveles que solo se vieron en los momentos más eufóricos de la historia. La narrativa de la IA es poderosa, pero las narrativas no pagan los múltiplos. Cuando........
