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Un gigante se ha dormido

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13.10.2026

Opinión Un gigante se ha dormido

La era de los intelectuales se inició en el entierro de Victor Hugo y terminó en el de Sartre. En el primero, más de dos millones de personas salieron a las calles de París para rendir homenaje al autor de Los miserables. En el segundo, decenas de miles desataron el caos en el cementerio de Montparnasse.

Separados ambos sepelios por cien años, simbolizaron el compromiso de los intelectuales con los conflictos de su tiempo y los valores universales. Hugo sufrió el exilio, se enfrentó al poder y se posicionó siempre a favor de los más abandonados. Sartre, por su parte, ocupó su siglo y fue protagonista en todas las grandes batallas que modelaron su época. Sus entierros multitudinarios hacían algo más que mostrar el aprecio a una obra literaria: expresaban el agradecimiento por ese compromiso, por esa generosidad vital, por ese estar con los otros. Fueron ambos hombres de su tiempo en el sentido más amplio de la expresión. Sintieron como propias las preocupaciones de sus coetaneos y con su ejemplo iniciaron una nueva manera de entender la moralidad, inseparable de la preocupación por los más desamparados, por los sin voz que necesitan una voz.

Hoy, ante el féretro de Beiras, en un Museo do Pobo Galego que se quedó minúsculo para acoger a la multitud que se acercó a rendir homenaje a nuestro intelectual más lúcido, la escena se reproducía para despedir a la voz que nos dio voz: la de un hombre que, pudiendo haber sucumbido a las tentaciones de una vida de honores en los cenáculos del poder económico y académico, prefirió alistarse en el ejército de las causas perdidas.

Beiras admiraba a Sartre: lo leía, lo releía y lo tradujo. Sospecho que participaba de su misma idea de la libertad como responsabilidad. Nuestra libertad es consustancial a nuestra existencia: somos arrojados al mundo con ella, pero ejercerla plenamente exige a menudo conquistarla. Lo decisivo es qué hacemos con aquello que nos ha sido dado, con las circunstancias que no hemos elegido y con lo que otros han hecho de nosotros. Y eso nos hace responsables. Actuar o no hacerlo, tomar partido o permanecer al margen, luchar o rendirse: esas son siempre opciones abiertas. Beiras entendía así la existencia y su vida fue la........

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