Cuando la profesora cae al suelo, la sociedad cae con ella
Opinión Cuando la profesora cae al suelo, la sociedad cae con ella
La huelga del profesorado lleva varias semanas siendo masiva, el seguimiento es un éxito y el apoyo social es prácticamente total. Puede verse en todas partes un hormigueo de manifestaciones, gritos y cortes de tráfico, es difícil no escuchar sus pitidos y silbidos, ver sus pancartas colgadas, encontrarse grupos andando con camisetas verdes… Valencia hierve.
Sin embargo, las negociaciones no avanzan, algunos de los sindicatos han decidido ignorar a las asambleas de docentes y firmar un acuerdo a cambio de migajas, quienes se están movilizando señalan el cansancio, la dificultad para sostener tanta lucha, el esfuerzo de tener que paralizar la ciudad cada día… Y de repente esto.
Leo en los comentarios de un periódico local: “la calle es de todos, no tienen derecho a interrumpir el tráfico”. Creo que refleja una determinada idea del espacio público como un lugar en el que nadie molesta, estorba ni interrumpe. Idea imposible.
Una profesora jubilada cortando la calle, andando despacio, visiblemente tranquila. Un policía pasa por su lado, le empuja y cae al suelo, de boca, de cara, de cuerpo entero, teniendo como resultado el tabique nasal roto y puntos de sutura en la barbilla. La noticia ha corrido como la pólvora y sabemos por qué: se trata de un acto de violencia gratuito, innecesario y por la espalda, de una injusticia evidente. La rabia retuerce el cuerpo de cualquiera que lo vea.
Leo en los comentarios de un periódico local: “la calle es de todos, no tienen derecho a interrumpir el tráfico”.........
