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Cuando la olla está vacía hasta la suegra FMI es bienvenida

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06.09.2026

Hay momentos en la vida familiar en que uno puede escoger quién entra a la casa. Y hay otros en que la heladera está vacía, la tarjeta rebotó, el banco dejó de contestar y uno raspa la olla con una cuchara por si quedó algún dólar adherido al fondo. Bolivia está peligrosamente cerca de ese segundo momento. Y entonces suena el timbre. Es la suegra Fondo Monetario Internacional (FMI).

​Trae $us1.900 millones, una carpeta gruesa y esa mirada inquisidora de suegra que acaba de prestar dinero: ¿cuánto ganan? ¿cuánto gastan? ¿cuánto deben? ¿qué hicieron con los ahorros? ¿y cuándo piensan ordenar esta casa? Uno quisiera responder con altiva dignidad republicana: “Señora, gracias por venir, pero los asuntos familiares son privados. No sea metiche”.

​El pequeño inconveniente es que estamos pidiéndole marmaja prestada. El Proyecto de Ley 723/25 propone autorizar un Servicio Ampliado del FMI por aproximadamente ese monto, dentro de un programa de 36 meses. El debate probablemente oscilará entre dos antiguas especialidades bolivianas: la canonización y el exorcismo. Para unos, el FMI será Nuestra Señora de las Reservas Internacionales, llegando desde Washington con agua bendita financiera. Para otros, Drácula, Darth Vader y el imperialismo internacional, todos incómodamente instalados dentro del mismo maletín. Conviene abandonar ambas caricaturas.

​El FMI no hace milagros, pero tampoco necesita colmillos. Presta dinero, cobra intereses y exige un programa económico. En términos domésticos: la suegra presta, pero quiere mirar las cuentas. Puede resultar entrometida, ciertamente. Pero antes de acusarla de todos nuestros males conviene recordar un detalle: la suegra no vació la heladera.

​El déficit fiscal boliviano no nació en Washington. La caída de la producción y exportación de gas natural tampoco. La escasez de dólares no llegó escondida dentro de una carta de intenciones........

© El Potosí