La nueva autopista de la cocaína desembarca en España
Durante años, Europa buscó la cocaína en un lugar concreto: el interior de los contenedores que llegaban a Amberes, Róterdam o Hamburgo cargados de bananas, café, cacao y otros productos procedentes de América Latina. El refuerzo de los controles en esos grandes puertos no ha cerrado el mercado. Las organizaciones criminales han respondido como lo haría cualquier multinacional ante una interrupción de su cadena de suministro: diversificando rutas, cambiando de proveedores y trasladando parte de sus operaciones hacia territorios menos vigilados.
En ese nuevo mapa, España ocupa una posición cada vez más relevante. Sus grandes puertos comerciales, la extensión de sus costas, la situación estratégica de Canarias y la existencia de redes capaces de proporcionar embarcaciones, combustible, almacenes, camiones y empresas convierten al país en algo más que una puerta de entrada. España se está consolidando como una de las principales plataformas logísticas de la cocaína destinada al mercado europeo.
La imagen que mejor resume esta transformación no es la de un paquete escondido entre bananas. Es la de un carguero detenido en mitad del Atlántico.
En mayo de 2026, la Guardia Civil presentó la operación Abisal, que permitió interceptar el buque Arconian con 30.215 kilos de cocaína repartidos en 1.279 fardos. Se trató, según las autoridades españolas, de la mayor incautación de cocaína realizada hasta entonces en una sola operación en Europa. La mercancía iba a ser transferida en alta mar a embarcaciones rápidas, encargadas de acercarla a las costas europeas. La investigación vinculaba la operación con una estructura relacionada con la llamada Mocro Maffia, una denominación utilizada para referirse a redes criminales con presencia en Países Bajos y Bélgica.
La operación no descubrió una ruta completamente nueva, pero sí mostró su escala. El narcotráfico ya no depende exclusivamente de infiltrar un gran puerto comercial. También está construyendo una infraestructura paralela en el océano, formada por barcos nodriza, narcolanchas, depósitos de combustible, tripulaciones y puntos de desembarco clandestinos.
De Amberes a Canarias: así cambia el mapa europeo de la cocaína
La importancia de España se entiende mejor al observar lo que está ocurriendo en el resto del continente. Durante la última década, Amberes y Róterdam se convirtieron en dos de las grandes puertas de entrada de la cocaína latinoamericana. El volumen del comercio que atraviesa sus terminales permite esconder cargamentos ilícitos dentro de una inmensa circulación legal de mercancías.
Sin embargo, las autoridades belgas, neerlandesas y alemanas han reforzado progresivamente la vigilancia, los escáneres y el control de los códigos empleados para retirar contenedores. La Comisión Europea puso en marcha en 2024 la Alianza Europea de Puertos, concebida para mejorar la cooperación entre policías, aduanas, autoridades portuarias y empresas privadas frente al narcotráfico y la infiltración del crimen organizado.
Los datos más recientes muestran una evolución llamativa. Los Estados miembros de la Unión Europea realizaron en 2024 unas 97.000 incautaciones de cocaína, con un peso total de 330 toneladas. La cifra quedó por debajo de las 419 toneladas decomisadas un año antes, aunque se mantuvo en niveles históricamente elevados.
España encabezó la clasificación, con 124 toneladas incautadas, mientras Francia alcanzó un récord de 53,5 toneladas. En cambio, las cantidades decomisadas descendieron un 64% en Bélgica, un 45% en Alemania y un 36% en Países Bajos. La Agencia de la Unión Europea sobre Drogas relaciona parcialmente esas bajadas con la intensificación de las actuaciones policiales y aduaneras en los grandes puertos del norte.
Las cifras deben interpretarse con cautela. Una incautación elevada puede indicar mayor eficacia policial, pero también una presencia mayor de droga. Del mismo modo, un descenso no significa necesariamente que esté entrando menos cocaína: las........
