La estrategia de Irán para resistir: drones de 20.000 dólares para obligar a Trump a gastarse misiles de millones
En el actual conflicto de EEUU e Israel contra Irán, un arma relativamente simple se ha convertido en protagonista inesperado. Se trata de los drones de fabricación iraní. Pequeños, baratos y producidos en grandes cantidades, estos aparatos no tripulados han pasado de ser una herramienta secundaria a convertirse en uno de los pilares de la estrategia militar de Teherán.
La reciente escalada militar contra Irán, ha mostrado hasta qué punto esta tecnología puede cambiar el equilibrio en un conflicto. Tras ataques conjuntos de Washington y Tel Aviv contra instalaciones iraníes, Teherán respondió con una oleada masiva de misiles y drones dirigidos contra bases militares y objetivos estratégicos en varios países del Golfo Pérsico.
La operación dejó al descubierto el salto cualitativo de la industria militar iraní, especialmente en el desarrollo de vehículos aéreos no tripulados (UAV).
El nacimiento de un arsenal de drones
Irán no empezó a desarrollar drones recientemente. Desde principios de los años 2000, y con mayor intensidad durante la última década, el país invirtió en este tipo de sistemas para compensar su debilidad en aviación militar frente a potencias, precisamente como Estados Unidos o Israel. A diferencia de estos países, que utilizan drones sofisticados y muy caros, Irán apostó por esta estrategia diferente de fabricar aparatos simples, baratos y fáciles de producir en masa.
Entre los modelos más conocidos se encuentran el Shahed-129. Nos referimos a un dron de combate diseñado para misiones de vigilancia y ataque a larga distancia, comparable en concepto a los drones occidentales de gran autonomía. El Shahed Saegheh posee un diseño desarrollado mediante ingeniería inversa tras capturar un dron estadounidense, con capacidades tácticas avanzadas.El IAIO Fotros es uno de los drones más grandes fabricados por Irán, capaz de transportar misiles y bombas guiadas. Estos sistemas pueden operar........
