Tres generaciones se confiesan tras sus mostradores de Barcelona: "El comercio de proximidad se defiende yendo a comprar al barrio"
Capital europea del Comercio 2026
Tres generaciones se confiesan tras sus mostradores de Barcelona: "El comercio de proximidad se defiende yendo a comprar al barrio"
Un panadero a punto de jubilarse en un horno centenario, una emprendedora que cambió de profesión para montar una tienda con 47 años en Horta y una inmigrante que se atrevió a abrir sola un negocio en el Raval cuentan sus historias
Las tiendas de Barcelona pagan 200 euros más de alquiler mensual que el año anterior
Tres de cada diez comercios de Barcelona ya abren los domingos
Jaume Fernánez Giralt, Sandra González y Sylvie Layal, tres generaciones y perfiles de comerciantes de Barcelona, en el eje comercial de Sants, este lunes. / MANU MITRU / EPC
Apenas un 10% del comercio de Barcelona data de antes de 1979, mientras que la antigüedad media de los establecimientos se sitúa en 19,7 años: En ese contexto, cumplir un siglo este año, como el Forn Giralt en el Eix Maragall, es toda una proeza. Jaume Fernández Giralt apurará ese centenario con orgullo, pero con la vista puesta en su jubilación el próximo marzo, después de haber atado un relevo que blinde la panadería artesanal. Simboliza al comercio de barrio de siempre, pero que convive con otros modelos imprescindibles. Como los emprendedores que dan el salto al sector, sean jóvenes o como segunda etapa profesional. Es el caso de Sandra González que también ilustra estas líneas en el corazón de Horta, o el de Sylvie Layal, libanesa que ha apostado por abrir un negocio en el Raval, en una Barcelona en la que una cuarta parte de los titulares de sus tiendas son ya extranjeros.
Tres tenderos de tres generaciones distintas reflexionan para EL PERIÓDICO sobre los retos y oportunidades del sector en Barcelona, que este año ostenta la primera Capitalidad Europea del Comercio Local.
Tercera generación y local centenario
Jaume es un clásico en algunos aspectos (tercera generación de artesanos del pan por vía materna, de los tiempos en que los oficios se 'heredaban'), pero "raro y atípico" en otros. "Después de tantos años, ves que o bien le das al público todo lo que pide, al precio de volverte loco o tener que fichar a mucho equipo, o bien pones límites, como he hecho yo", advierte. Se refiere a sus horarios en el Forn Giralt (cierra a mediodía y no abre los domingos), y a su decisión de elaborar algunas de sus especialidades (como el 'llonguet' elegido Mejor de Catalunya hace cinco años, o el de 100% espelta, entre otros) solo determinados días de la semana. Se levanta a las 4.00 horas para garantizar la pequeña producción que le permite vivir, sin "hacerse rico", pero manteniendo otras pasiones, como esquiar o haber salido mucho, confiesa.
Jaume Fernández Giralt, con una barra de pan entre los brazos, en el centenario Forn Giralt de Maragall. / JORDI COTRINA / EPC
Medio siglo tras un mostrador hace de él un analista aventajado del sector. Hace unas décadas su pequeña calle, Ruiz del Padrón, aglutinaba todo tipo de tiendas y servicios. Ahora solo están su horno y un par de talleres. "El comercio se concentra en el paseo Maragall, allí en cuanto cierra una tienda abre otra", es decir, los grandes ejes son los grandes epicentros de la vida comercial de los barrios, mientras las calles secundarias y del entorno se vacían de actividad.
Al Forn Giralt la gente acude expresamente, incluso andando un trecho, porque su pan lo vale. También sus pastas, y........
