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Vivir los ruidos cotidianos como una tortura: "Pedí a mis vecinos que se cambiasen de calzado"

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saturday

Término acuñado en 2001

Vivir los ruidos cotidianos como una tortura: "Pedí a mis vecinos que se cambiasen de calzado"

La misofonía es la intolerancia extrema a sonidos habituales, como masticar, sorber o teclear y afecta a entre el 15% y el 20% de la población

"Es como vivir dentro de una amenaza constante", confiesa un paciente

Hasta un 20% de la población tiene misofonía: cuando masticar, respirar o escuchar unas pisadas se vuelve insoportable

Las personas que sufren misofonía suelen tener las ventanas cerradas por temor a escuchar sonidos y usan auriculares de cancelación de ruido. / MANU MITRU

Cada vez que Daniel, de 41 años, se aloja en un hotel pregunta si la habitación es “tranquila”. Una vez dentro, suele inspeccionarla para detectar posibles fuentes de ruidos: un aire acondicionado en mal estado o una ventana que cierra mal y deja oír el tráfico. Si escucha algo, la situación le resulta insoportable y no duda en pedir un cambio. Aunque esté de vacaciones en una casa rural aislada, siempre duerme con tapones. Sabe que no es una simple manía, pero no se atreve a abordarla en terapia.

El caso de Daniel ilustra qué supone vivir con misofonía, la intolerancia extrema a sonidos cotidianos que a la mayoría de la gente le pasan desapercibidos. Es un problema psicológico para el que no hay medicación 'ad hoc' y que afecta a entre el 15% y el 20% de la población, según Celia Incio, psicóloga sanitaria especializada en sensibilidad auditiva y misofonía. Los casos más graves, que se dan entre el 5% y el 7% de la población, conllevan un deterioro de la vida social, académica o laboral.

Daniel no abre casi nunca las ventanas de su casa, que dan a........

© El Periódico (ES)