Vanesa Almeida, campeona del mundo de vela con autismo: "Ir al súper puede ser una pesadilla; percibo los ruidos de otra forma”
Vanesa Almeida, campeona del mundo de vela con autismo: "Ir al súper puede ser una pesadilla; pero no estoy enferma, solo percibo los ruidos de otra forma”
La deportista de élite explica en un libro cómo es la vida de las personas neurodivergentes con el objetivo de "visibilizarlas" y acabar con el estigma que les persigue. "Cada día nacen 12 bebés autistas en España", advierte
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Vanesa Almeida, deportista de élite y autista. / José Luis Roca / EPC
De una deportista de élite mundial se espera que sea noticia por sus éxitos en la competición. Sin embargo, desde hace cinco años, en las entrevistas que concede, Vanesa Almeida (Vitoria, 48 años) no suele hablar del campeonato del mundo y los tres campeonatos de España de vela que atesora, ni de la medalla al mérito deportivo que le concedió el Consejo Superior de Deportes, ni del ‘ochomil’ que tiene previsto escalar en el Himalaya, ahora que se ha aficionado al alpinismo, sino del autismo que, como a muchas mujeres, le diagnosticaron en 2021, y que ahora se ha propuesto "visibilizar y normalizar en la sociedad". Su libro ‘No somos el problema’ (Caligrama) es su paso más reciente en la persecución de ese objetivo, pero no será el último. Le van los retos.
Le diagnosticaron autismo a los 40 años y en su libro cuenta que ese día cambió su vida. ¿Por qué?
Porque al fin pude entender lo que me pasaba. Hasta ese día, viví convencida de que la culpa de lo que me ocurría era mía, que el problema era yo que no encajaba, que aquel sufrimiento que padecía era el precio de vivir. Imagine el daño que eso causa en la autoestima de una persona. El diagnóstico supuso una liberación porque al fin pude poner nombre a lo que vivía en silencio y supe que no era la misma que sufría lo mismo, y me dieron herramientas para gestionarlo.
"El diagnóstico fue una liberación porque al fin pude entender lo que me pasaba y que no era culpa mía"
"El diagnóstico fue una liberación porque al fin pude entender lo que me pasaba y que no era culpa mía"
¿Cómo es lo que vivía?
Vivía y sigo viviendo, porque el autismo no tiene cura, pero ahora sé afrontarlo. No hay dos autistas iguales, cada uno tiene una sensibilidad, unos límites y unas fortalezas distintas, y le afecta de forma diferente lo que le llega por los sentidos. Yo, por ejemplo, tengo hipersensibilidad acústica, el ruido me molesta muchísimo, así que voy por la casa con cascos antiruido y en la calle llevo 'loops' para amortiguar los sonidos. Doy charlas ante 200 personas sin inmutarme, pero entrar en un supermercado a hacer la compra puede ser para mí una pesadilla por la cantidad de estímulos que hay. También tengo hiperdesarrollado el sentido del tacto. Para mí, tomar el sol es como ponerme en una parrilla, siento hasta dolor físico. A otros autistas les........
