Cosidó, el desmemoriado
Cosidó, el desmemoriado
El entonces director general de la Policía, Ignacio Cosidó, no recuerda haber tenido ninguna información sobre la operación del Ministerio del Interior y del Cuerpo Nacional de Policía dirigida en 2013 a robar a Luis Bárcenas material comprometedor para Mariano Rajoy, el Gobierno del PP y la causa Gürtel. Tampoco se molestó en indagar al conocer las noticias en medios de comunicación.
Ignacio Cosidó, exsenador y exdirector de la Policía en el juicio sobre la Operación Kitchen en la Audiencia Nacional. / José Luis Roca
Conocí a Ignacio Cosidó en septiembre de 2004. Llevaba seis meses de senador del Partido Popular por Palencia. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid, se diplomó en Defensa Nacional por el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (Ceseden), el principal centro docente militar conjunto de las Fuerzas Armadas españolas. Desde 1996 a 2004 había sido jefe de gabinete del director de la Guardia Civil, Santiago Gómez Valdivielso, donde coincidió con María Dolores de Cospedal, subsecretaria del Ministerio del Interior. Y en aquel momento, septiembre de 2004, por invitación del entonces ministro de Defensa José Bono, padre adoptivo de Sofía, bebé nacida en 2000 en Chile, nos encontramos a bordo de un avión de la Fuerza Aérea Española rumbo a la capital chilena. Acababa de publicarse mi libro 'Yo Augusto' sobre el dictador chileno Augusto Pinochet- y Bono rendía un homenaje a Salvador Allende en medio del viaje con empresarios de empresas de defensa a Santiago. Cosidó, miembro de la comisión de defensa del Congreso, era parte de la misión, en la que participaba el jefe del Estado Mayor de la Defensa, Félix Sanz Roldán.
Tenía Cosidó 38 años y una importante carrera por delante en el PP, en el Gobierno de Mariano Rajoy, y luego con Pablo Casado, una carrera todavía más relevante que en la época de José María Aznar.
Era una persona amable con buenas dotes para la comunicación.
Su declaración de este miércoles, 15 de abril, en el juicio de Kitchen, me evocó aquellos días de Santiago de Chile, en realidad, a América del Sur, y, en particular, al célebre cuento de Jorge Luis Borges de 1942, 'Funes el memorioso', situado en Uruguay. Ireneo Funes no recuerda nada hasta los 19 años y tras un accidente desarrolla una memoria perfecta y una percepción infalible, convirtiéndose en prisionero de sus propios recuerdos. El relato destaca la incapacidad de Funes para olvidar y abstraer, su memoria es un "vaciadero de basuras" y plantea la necesidad del olvido para el pensamiento.
Es más: olvidar es tan o más importante........
