El mundo que viene
No es una perspectiva halagüeña, en especial para una Europa con su motor franco-alemán gripado, afectada por la crisis energética que llega del Golfo, que sabe lo que tiene que hacer (informes Draghi y Letta) pero que no se ha puesto a hacerlo
El presidente de EEUU, Donald Trump, recibe a militares caídos de EEUU durante la guerra contra Irán / Europa Press/Contacto/Daniel Torok/White House
Las guerras de Ucrania e Irán son la prueba más evidente de que el orden geopolítico multilateral nacido en 1945, que nos ha dado ochenta años de paz y prosperidad, está dando sus últimas boqueadas, como ya intuyera Kissinger antes de morir en 2023. China y Rusia llevan años tratando de destruirlo porque dicen que favorece la hegemonía de EEUU con un reparto de poder y unas reglas que ya no se corresponden con el mundo actual, menos homogéneo que el de 1945 cuando las Naciones Unidas solo tenían 53 miembros, mientras hoy tienen 193 países de las más variadas procedencias culturales. La reunión de Tianjin de la Organización de Cooperación de Shanghái, el pasado septiembre, no ha dejado dudas sobre esta voluntad de cambio, que Donald Trump impulsa cuando piensa que también a Estados Unidos le perjudica el orden internacional que ayudó a crear y a mantener.
Lech Walesa dijo que con un acuario se puede hacer una sopa de pescado pero no al revés, y eso es lo que ocurre cuando se trata de acabar con un mundo sin saber muy bien con qué reparto de poder y con qué reglas reemplazarlo.
Una docena de características definen, a mi juicio, el mundo que se nos viene encima:
1.Regreso de los nacionalismos y de los hombres fuertes: Xi, Putin y Trump son buenos ejemplos. Con ellos vuelve también el........
