Hay que ir mucho más a las pescaderías
Opinión | GATO ADOPTIVO
Ferran Boiza
Director adjunto de EL PERIÓDICO
Director adjunto de EL PERIÓDICO
Licenciado en Ciencias de la Información por la Universitat Autònoma de Barcelona, lleva más de tres décadas cubriendo información política en medios de Barcelona y Madrid como Europa Press, La Vanguardia y El Mundo, donde trabajó 26 años y fue Jefe de Nacional. En 2023 se incorporó a Prensa Ibérica, donde ha sido Director de EL PERIÓDICO DE ESPAÑA hasta su nombramiento como Director Adjunto de EL PERIÓDICO.
Imagen de archivo de una pescadería de A Coruña. / M. Dylan / Europa Press
Ir a menudo a la pescadería o a la frutería o al mercado municipal no sólo permite tener en casa alimentos frescos que garanticen una dieta sana, sino también hacerse una idea más certera de la verdadera situación económica, más allá de los datos macroeconómicos. El presidente Sánchez sostuvo la semana pasada que España está viviendo “una de las mayores épocas de prosperidad” y que la economía “resiste todos los embates” en un contexto internacional complejo, y los principales indicadores parecen darle la razón. Ayer mismo se conocieron los datos del empleo y con casi 22 millones de afiliados a la seguridad social y 2,4 millones de desempleados, no se puede decir que fueran malos pese al frenazo de julio.
Pero hay que mirar menos las estadísticas y más los precios en las pescaderías, las fruterías y los mercados municipales; o en los servicios turísticos, ahora que hemos inaugurado agosto. Aunque Sánchez también dijo que “la renta real disponible de los hogares es un 9% más alta que en 2018”, cuando llegó a Moncloa, la experiencia ciudadana matiza esta percepción. De hecho, productos de primera necesidad como el aceite de oliva, el azúcar, las patatas, los huevos, las frutas y hortalizas o el arroz y la pasta han incrementado su precio dos dígitos.
El aumento de los salarios en estos años no ha compensando el aumento de la inflación y, además, el cambio climático, los costes de producción, la situación internacional y la reintroducción del IVA en muchos productos han presionado al alza los precios. Por no marear con datos, sólo apuntar que Eurostat indica que el PIB per capita de España se mantuvo en el 91% de la media de la Unión Europea entre 2019 y 2024, lo que sugiere que el crecimiento económico no se ha traducido en una mejora significativa del poder adquisitivo de los españoles. Nuestro consumo sigue más cerca de griegos o polacos que de alemanes.
La macroeconomía lanza indicadores positivos, pero hay que ir más a la pescadería, también al supermercado, para ver cómo sufre la economía familiar.
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