menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Política y decencia

15 0
09.08.2026

Recuerdo que, siendo joven, las palabra decencia y sus derivados decente e indecente, eran utilizadas por muchos (me incluyo) para discriminar o expresar prejuicios respecto de lo diferente. Indecente era quien no se vestía como debía, quien decía o hacía cosas que no eran bien recibidas por otros, o quien llevaba una vida de acuerdo con valores y principios que no eran compartidos. Había familias decentes e indecentes, lo mismo que personas, instituciones y tradiciones. Por lo general lo indecente terminaba siendo asociado con comportamientos transgresores de la moral y las buenas costumbres.

Sin embargo, la vida me ha enseñado que con reflexión y buenas lecturas es posible recuperar algunas palabras y dignificarlas. Hoy pienso que, si bien algunos discursos sobre la decencia pueden seguir siendo claramente excluyentes, vale la pena rescatar la decencia y entenderla como la expresión de sentimientos morales colectivos importantes para la vida social y política.

De eso me hizo caer en cuenta el libro ‘The Decent Society’ (1996) del filósofo judío Avishai Margalit, para quien la decencia de una sociedad no siempre va de la mano con su grado de desarrollo........

© El País