La denuncia falsa y la coartada contra el feminismo
Hace unos días El Deber publicó desde Tarija una nota que ha caído como anillo al dedo a quienes llevan años buscando grietas para demoler los avances en derechos de las mujeres. “Tarija escenario de falsas denuncias y confesiones”, titula el texto y expone tres casos: 1) Una mujer en un arranque de celos denuncia a su marido por violencia y violación y lo deja preso 11 meses; luego, arrepentida,va los medios y confiesa que mintió; 2) un portero es denunciado por confusión de violar a un niño de una escuela en la que él no trabajaba. La Fiscalía genera pruebas que favorecen al hombre en cuestión y este queda liberado después de también 11 meses de prisión; 3) una joven cuenta que cuando tenía 14 años, denunció falsamente a su padre por violación, "en un impulso de rabia", después de que él la golpeara al enterarse de su embarazo. Dice que en la Defensoría le dijeron que solo si hacía una denuncia de violación podría acceder a un aborto. Años después, se desdice. "Me encuentro arrepentida, pido a las autoridades que lo saquen; él está muy enfermo", declara.
Caso cerrado para la barra brava conservadora: “Ven, las mujeres mienten”, “la Ley 348 mete inocentes a la cárcel”, “el feminismo nos divide", etc. Analicemos estos casos, comenzando por el último. Este es, en mi opinión, la consecuencia de una estructura de poder masculino que legitima que un padre use la violencia en contra de su hija adolescente. No solo la golpea, sino que le bloquea cualquier posible salida de su situación. La reacción de ella, que por mucho es condenable, debe pensarse en este contexto. La feminista Silvia Federici señala que el control sobre los cuerpos de las mujeres es un pilar histórico del orden social. Este control se comienza a ejercer en la familia, en el golpe que “corrige”. Luego viene la segunda etapa: el Estado decide sobre el cuerpo femenino. Si la única salida para una adolescente embarazada era encajar su historia........
