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Juntar las aguas: buenas leyes y buena gente

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26.04.2026

A la Jaqui (nombre ficticio) la violó su vecino con quien ella jugaba desde pequeña y al que sus padres le pedían que la cuide cuando salían. Le llevaba cinco años, la ayudaba con sus tareas y una vez le dio un beso que la puso colorada. El día de la agresión le dijo: “eres mía” y ella sintió   tanto asco que pensó: “no soy ni seré de nadie, nunca”. El vecino la atacó mientras sus amigos lo aplaudían; luego todos se dieron a la fuga. Llegó a su casa llorando y su mamá ya preocupada por la demora la abrazó, la abrigó y la llevó a la policía mientras escuchaba lo ocurrido.  Allí comenzó    un sufrimiento inenarrable. Uno de los policías dormitaba y otro veía el celular, ninguno aplicó el protocolo de atención.   “Cuide mejor a su hija” le dijeron al salir. La maestra a quien Jaqui le contó dos días después le dijo que por suerte estaba viva y que ahora debía prepararse para los exámenes finales. Sus mejores amigas la evitaron por temor a que les pase lo mismo.  Tardaron en llegar al SLIM, la abogada estaba ocupada y la mandaron donde otro profesional que comenzó pidiéndoles plata para el pasaje luego para los investigadores y finalmente para el........

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