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El subdesarrollo: visión originaria

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11.08.2026

Durante el siglo XIX la economía en América Latina fue una disciplina ligada a los estudios en las facultades de Derecho. En su aplicación se sujetó a criterios jurídicos, políticos y a la dependencia cultural de las élites de la región, que veían a los países de Europa y a los Estados Unidos como modelos de modernidad, civilización y progreso. Además, las elementales herramientas sobre contabilidad, comercio, aduanas, tributos, moneda y deudas no despertaron capacidades gubernamentales para promover el desarrollo. Y, ante todo, las economías de la región dependieron de las dinastías terratenientes y las oligarquías de comerciantes y banqueros, incapaces de pensar en un desarrollo capitalista industrial.

En el siglo XX la situación cambió. Se fundaron las primeras escuelas o facultades de economía, como en la Universidad de Buenos Aires de Argentina (1913) aunque propiamente en 1958 se creó la carrera; en Chile, 1924; México, la UNAM (1929); en Brasil: UERJ (1930) y USP (1946); Colombia: Pontificia Universidad Javeriana (1931); Venezuela, Universidad Central (1931) o en Ecuador: Universidad Católica (1949) y Universidad Central (1950). Pero el paso histórico decisivo provino con la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), creada por las Naciones Unidas en 1948.

Para entonces, la consolidación de los Estados Unidos como potencia hegemónica, la expansión del socialismo en  Europa del Este y enseguida el triunfo de la Revolución en China (1949), así como el despegue de las economías sociales de mercado con Estados de bienestar en Europa y el inicio de los procesos de descolonización e independencia en Asia y África, crearon el marco propicio para entender al mundo bajo una dualidad en la cual unos países demostraban estar “desarrollados” y otros se habían estancado en el “subdesarrollo”. Por primera vez aparecieron teorías que trataban de explicar ese subdesarrollo que, paradójicamente, provenían de países “desarrollados”.........

© El País