La última bala del Gobierno
Controlar la agenda pública no es resolver problemas, sino gestionar percepciones. Hoy, el Gobierno Nacional ha perdido ese monopolio. El escándalo Cerimedo-Beller se ha enquistado como un fierro caliente que quema cada titular, erosionando la credibilidad oficial y forzando una postura defensiva. Ante esta asfixia comunicacional, la aprehensión de Evo Morales emerge como la última bala: un acontecimiento de magnitud sísmica capaz de desplazar cualquier otra conversación en cuestión de horas. No se trata de justicia, sino de lograr que la sociedad desvíe la mirada de aquello que incomoda al poder.
EL PRECIO DE LA DISTRACCIÓN
Detener........
