El odio se debe erradicar ya
Las votaciones del domingo anuncian una segunda vuelta presidencial entre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda. Ante la disyuntiva consideraré el nombre del primero porque no me gusta el programa de gobierno ni el estilo de gestión de Petro, que Cepeda adoptó como propios. Además la formación y recorrido en el campo jurídico de De la Espriella me hacen pensar que respetará la institucionalidad, las garantías constitucionales y el Estado de Derecho tan vilipendiados por quien nos gobierna.
Pero no puedo ocultar la preocupación por el desconocimiento del escrutinio manifestado por el presidente, ni mi angustia sobre la forma como se efectuaría la transición en caso de que el triunfador en segunda vuelta no sea el patrocinado por el partido gobernante. Con un país dividido entre dos sectores de tamaño similar y radicalizados ideológicamente, aparecería la sombra de una confrontación civil de proporciones inimaginables y dificultades abrumadoras para que el triunfador pueda gobernar.
No podría ser distinta la perspectiva tras cuatro años en los que se ha usado el odio como arma electoral sembrado sin pausa desconfianza, pugnacidad, envidia, desprecio a la ley y a cuanto........
