38, en el 36
Te quedas inmóvil frente al edificio de la calle de Alcalá, de Madrid, mientras el libro cruje.
“Después, mi madre, a la noche, / me pondrá en papel de plata”.
Crujen las hojas de papel dorado que gritan a solas por el crimen de García Lorca, en Granada, hace noventa años.
“Cuando yo me muera / enterradme con mi guitarra / bajo la arena”.
Era el año 36, cuando él tenía 38, y los malvados, engalanados, le dispararon a las letras.
“Cien jinetes enlutados, / ¿dónde irán, / por el cielo yacente / del naranjal?”
Sus premoniciones eran ciertas, y sus presentimientos fueron saetas mortales.
“Ya luchan la paloma y el........
