La fuerza colectiva que quebró la polarización
El reciente sismo de magnitud 7,4 que sacudió las entrañas de Colombia no solo representó una fractura geofísica en Chocó, Valle del Cauca, Caldas, Quindío y Risaralda; constituyó, ante todo, un remezón a la conciencia nacional. En un momento de transición institucional, cuando el país venía transitando por un clima de agudo encono ideológico y desconfianza en el manejo público tras años de polarización, la tragedia desató una respuesta comunitaria conmovedora. La catástrofe logró disolver, en cuestión de horas, los odios y las trincheras partidistas para dar paso a un caudal de generosidad que ha asombrado al mundo entero.
Esta manifestación trasciende el mero auxilio asistencialista. Como lo plantea Jürgen Habermas en su formulación de la ética del discurso, la solidaridad auténtica opera como una dimensión intrínseca de la justicia comunicativa orientada al bien común. No es simple conmiseración o altruismo privado; representa el reconocimiento intersubjetivo del otro y la obligación moral de protección recíproca........
