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Ciudadela de la soberbia

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26.03.2026

Hay hechos que, más allá de sus coyunturales nombres propios, obligan a una sociedad a mirarse sin evasivas. Las recientes denuncias de acoso sexual que derivan en la salida de dos periodistas de Caracol TV no son únicamente un episodio mediático. Son un síntoma. Un reflejo persistente de una cultura que, todavía hoy, tolera lo intolerable. No se trata aquí de anticipar juicios ni de sustituir los procesos que deben garantizar verdad y debido proceso. Se trata de algo más profundo: reconocer que estas situaciones no son excepcionales. Son la expresión de una estructura en la que el poder laboral, académico, político o económico se convierte en una herramienta para forzar o presionar dinámicas sexuales bajo condiciones desiguales.

Martha C. Nussbaum, en “Ciudadelas de la soberbia”, advierte sobre una forma de degradación moral que ocurre cuando una persona deja de ver al otro como un igual y lo convierte en objeto. No siempre es una violencia evidente.........

© El Nuevo Siglo Bogotá