menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

“Vamos pa’lante”

16 0
18.03.2026

El 8 de marzo marcó un giro que muchos analistas venían anticipando, pero cuya magnitud terminó sorprendiendo incluso a sus propios protagonistas. La jornada no solo movilizó votantes, también abrió una nueva página en el ambiente político del país, refrescando una conversación pública que durante meses parecía atrapada en la polarización.

Después de años en los que el debate parecía moverse entre extremos cada vez más antagónicos, el voto del 8 de marzo mostró que una parte significativa del electorado busca una alternativa que reivindique la estabilidad institucional, la responsabilidad económica y una visión pragmática del cambio.

En ese contexto, el contundente triunfo de Paloma Valencia en la Gran Consulta por Colombia adquirió un significado especial. Que haya sido una mujer quien ganara esa competencia política en una coalición tradicionalmente asociada a liderazgos masculinos ya representa, por sí mismo, un hecho relevante. Pero más allá del simbolismo, la magnitud del respaldo consolidó su liderazgo y la proyectó como una figura capaz de ordenar un espacio político que hasta hace poco parecía fragmentado.

Sin embargo, quizá el gesto político más revelador vino después del resultado. La decisión de escoger como compañero de fórmula a Juan Daniel Oviedo, quien ocupó el segundo lugar en la consulta con un amplio margen de votos, envió un mensaje poderoso de unidad y de inteligencia política. En lugar de profundizar las divisiones naturales de una competencia interna, la fórmula consolidó el mandato de los votantes y lo transformó en una alianza que refleja el pluralismo dentro del mismo proyecto.

La presencia de Oviedo añade además un componente simbólico particularmente interesante. Economista destacado, con una trayectoria marcada por el rigor técnico, Oviedo también se ha definido públicamente como un hombre de centro y como un homosexual declarado. Su incorporación a la fórmula rompe con una narrativa que durante años ha intentado instalar la idea de que únicamente la izquierda representa o defiende a las comunidades LGBTIQ+.

Su designación sugiere lo contrario: que la inclusión, el respeto por la diversidad y la apertura social están lejos de ser patrimonio exclusivo de izquierda. Que una coalición de centro derecha incorpore a una figura como Oviedo no solo es una decisión estratégica en términos electorales, también es un mensaje cultural y político que desmonta estereotipos simplistas y absurdos sobre cómo se configuran hoy las identidades políticas en Colombia.

La dupla Valencia-Oviedo suma más que votos. Representa una síntesis entre liderazgo político, renovación técnica y apertura social. Valencia aporta estructura, experiencia política y legislativa; Oviedo, la visión técnica, la gestión basada en evidencia y un electorado nuevo, joven, ansioso de participar en la creación de una nueva Colombia.

El 8 de marzo se recordará como el momento en que el tablero político comenzó a reorganizarse. El impulso que recibió la centro derecha no se explica únicamente por el rechazo mayoritario que ha causado el gobierno de Gustavo Petro, sino por la capacidad de articular una propuesta que combina estabilidad institucional, apertura política y voluntad de renovación.

La página que se abrió ese domingo todavía está en blanco en muchos aspectos, pero lo ocurrido dejó una señal clara: el electorado está dispuesto a premiar las apuestas que privilegian la unidad, la moderación y la capacidad de tender puentes. Y esa, quizá, sea la señal más significativa que dejaron las urnas. Sin duda “vamos pa’lante”.


© El Nuevo Siglo Bogotá