La Casa de Nariño
He visitado muchas veces la Casa de Nariño a lo largo de mi vida, excepto durante los últimos cuatro años, y siempre me ha acompañado la misma impresión: al cruzar su umbral no se entra simplemente a un edificio. Se accede al recinto donde la República ha depositado la representación de su más alta magistratura. Ésa ha sido siempre su verdadera grandeza.
Por eso comprendí desde el primer momento el anuncio del presidente electo, Abelardo de la Espriella, de que no gobernará desde la Casa de Nariño.
Muchos habrán interpretado esa decisión como un simple cambio de sede. Yo la entendí de otra manera. Vi en ella la voluntad de tomar distancia de un período que produjo un insondable deterioro de la institución presidencial y del símbolo que históricamente la ha representado.
Levantada sobre la casa natal de Antonio Nariño, la Casa de Nariño terminó convirtiéndose en la representación........
