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Las terrorcracias

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06.03.2026

La República Islámica de Irán, así como la República Bolivariana de Venezuela nada tienen de repúblicas…

¿Qué se entiende por república? Cicerón, desarrolló la noción de res publica como “la cosa pública”, un gobierno basado en leyes y en el bien común. Aristóteles, aunque no usó el término “república” como tal, sí conceptualizó formas de gobierno mixtas y orientadas al interés común, que en la práctica se orientaban hacia el mismo objetivo. Y, fue Polibio, quien formuló la teoría del “gobierno mixto”, que es la base de muchas repúblicas modernas… pero las de verdad.

La república es una construcción intelectual totalmente grecorromana. En resumen: una república, esencialmente se trata de un gobierno regido por el imperio de la ley, con autoridades elegidas y que provienen del pueblo, la soberanía popular, sin poder hereditario y mucho menos dictatorial.

Y, ¿qué se entiende por mundo occidental? Es ese mundo que surge de tres raíces comunes, Grecia: filosofía, democracia, racionalismo, Roma: derecho, instituciones, idea de ciudadanía, Cristianismo: valores morales, visión del individuo y la comunidad. Y, esas bases se expandieron con la Europa medieval y moderna, la Ilustración, la Revolución Industrial y la expansión europea hacia América y Oceanía.

En resumen: un conjunto de países que comparten herencias culturales europeas, instituciones democráticas, economías de mercado y una visión del individuo basada en derechos y libertades.

Es un despropósito que Irán se denomine república proviniendo conceptualmente de occidente y más allá, de la cultura greco-romana y cuyos valores, como los describí arriba, son la antítesis de una república.

Irán no es ni podría ser una república. Irán es reconocida como una teocracia, que es una forma de gobierno en la que el poder político está en manos de autoridades religiosas. O, se ejerce en nombre de una divinidad. La legitimidad del gobierno proviene de la religión, no del pueblo ni de una constitución secular. Por ejemplo, el derecho civil se basa en textos sagrados o doctrinas religiosas como precisamente la sharía en algunos países islámicos o el halajá en el antiguo Israel.

Todo este contexto histórico para dejar claro que Irán, no es una república, ni siquiera una teocracia como afirman algunos, sino que es más bien una terrorcracia. Un régimen demoniaco, basado en el terror, el odio, la muerte, el desprecio hacia la mujer, el resentimiento, el fundamentalismo (como los Elenos, los Emes…) y el odio a occidente, en el que las grúas no se utilizan para construir sino para colgar cadáveres ejecutados en el nombre de “dios”, de mujeres reprimidas tanto por normas sociales como por leyes del Estado que desde 1979 les exige a todas las mujeres iraníes o extranjera usar hiyab, chador, niqab, burka en espacios públicos. Esto implica cubrir el pelo, cubrir brazos y piernas y usar ropa holgada que no marque la figura. Es decir, les prohíbe ser mujeres.

Así que el infierno es una condena muy débil para un demonio que patrocinó el terror por 37 años y que se llamaba Ayatollah Ali Khamenei y cualquier sucesor.

No demoran las marchas pro “Irán libre” auspiciadas por el Pacto Demoniaco… que también odia a occidente.

Juanfelipereyes@hotmail.com


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